La Orquesta Sinfónica de la UNT, dirigida por Roberto Buffo, vuelve en forma presencial a su tradicional Concierto de Semana Santa. Lo hará junto al Coro Universitario de Tucumán (CUT) hoy, a las 21.30, en la Parroquia del Inmaculado Corazón de María (Santiago del Estero 871).
El programa se integra con música religiosa de Cuaresma. Abrirá el concierto la Sinfonía N° 26 en Re menor, Lamentación, que fue escrita por Franz Joseph Haydn para ser ejecutada durante el Jueves Santo. En ella se incluye como idea temática central el coral “Christus” de la liturgia católica.
Seguirá el Concierto Lúgubre para flauta y orquesta, que Luigi Gianella compuso para los funerales del gran compositor clásico Domenico Cimarosa, con la flauta solista de Gustavo Velazco.
Nuevas obras
Ramón Víctor Juárez es organista, pianista, compositor y arreglista tucumano, muy conocido entre la feligresía católica porque desde 1998 se desempeña como organista titular y como director del Coro Parroquial del Inmaculado Corazón de María.
En el concierto de hoy se estrenarán dos obras corales que compuso Juárez: Crucifixus y Stabat Mater, así como su arreglo del Salmo 21 de Gelineau-Catena, referido a la penitencia pascual, con Pablo Acevedo Díaz (barítono-bajo) como solista junto al CUT.
El programa se completa con dos responsorios penitenciales de Tomás Luis de Victoria para cuarteto de bronces, en arreglo de Michel Rondeau.
“El Crucifixus (Crucifixus etiam pro nobis sub Pontio Pilato: Passus, et sepultus est) es parte del Credo, oración de la misa cristiana, y está compuesto para coro mixto y orquesta. Esta versión tiene la forma de canon estricto a tres voces, lo que da lugar al desarrollo de armonías y contrapuntos de tipo contemporáneos”, explica el autor.
En relación con el Stabat Mater (Estaba la Madre), Juárez dice: “es un poema medieval datado en el siglo XIII y como himno está dedicado a los dolores de la Virgen al pie de la cruz. Compuesto para coro a cuatro voces mixtas y orquesta, toma las tres primeras estrofas del poema y las desarrolla en un estilo donde se combina lo homofónico y lo contrapuntístico”.
“El salmo 21, ¿Dios mío, porqué me abandonaste?, es una pieza lírico-poética de tipo responsorial -señala-. Es decir, el solista salmodia o cantila el salmo, lo que es respondido por una melodía simple interpretada por el coro, a cuatro voces mixtas, junto a la orquesta. La poesía es intensamente dramática, lo que es correspondido por la emotiva expresividad de la música escrita en un modo menor antiguo”.
“Estas piezas y el arreglo del Salmo 21 tienen un notorio significado comunitario puesto que forman parte habitual del tiempo cuaresmal de la Iglesia Católica. Que se den a conocer masivamente en la parroquia donde han nacido, además del significado altamente religioso, tiene un inmenso valor tanto emotivo como artístico-personal”, destaca el reconocido organista.